Coneculta Chiapas: languidecen en el abandono

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El Consejo Estatal para las Culturas y las Artes no solo desconoce sus propios recintos: los condena a la irrelevancia.

Basta asomarse a su cartelera del Día Internacional de los Museos —ese desfile de ocurrencias sin curaduría— o a las imágenes que difunden, plagadas de erratas y despropósitos visuales, para confirmar el desdén institucional.

Redacción / Papel Revolución

Las cifras oficiales, esas que las autoridades están obligadas a entregar, duermen el sueño de los justos. No hay transparencia sobre la afluencia de visitantes ni rendición de cuentas sobre el destino de estos espacios públicos.

Mientras tanto, el INEGI revela lo que ya se intuye en salas vacías y vitrinas polvosas: más de 191 mil personas encuestadas a nivel nacional señalan que no pisan un museo por falta de difusión y publicidad del acervo (18.2 %), por carencia de educación o hábitos culturales (16.4 %), por falta de tiempo (15.9 %) y por simple y llana desmotivación (14.4 %).

Pero en Chiapas habría que añadir un agravante: el abandono institucional que convierte cada sala en un mausoleo de piezas sin contexto, sin mediación, sin vida.

Es urgente hacer un recuento de lo que ocurre —o de lo que deja de ocurrir— en estos recintos. Falta personal, falta mantenimiento, falta restauración. Y la museografía, esa herramienta que debería tender puentes entre el patrimonio y la gente, se ha quedado anclada en un tiempo que ya no existe, atrapada por los siglos de los siglos en una vitrina más.

El acervo bajo resguardo no es propiedad de los funcionarios en turno. Pertenece a los chiapanecos. Pertenece a la nación. Y mer