La Búsqueda del Traje Perfecto: Rumbo a la Vela de Juchitán


El sol del Istmo de Tehuantepec no calienta, afirma. Es una presencia densa y dorada que baña todo con una luz que parece de otro tiempo. Hoy, sin embargo, mi viaje comenzaba con un rugido moderno: el del Tren Interoceánico. Salir de la estación de Ixtepec fue como cruzar un umbral entre dos Méxicos; uno que se mueve veloz hacia el futuro, y otro, eterno, que guarda sus tesoros en el corazón de sus calles.



Por Luz del Alba BELASKO

La misión del día es encontrar el vestuario perfecto para la Vela. No se trata solo de un traje; es una segunda piel, una armadura de orgullo, un poema escrito en hilos. Y para esto no se trata solo encontrar y comprar. Había que buscar.
La pista nos lleva hasta un portal azul, un espacio que parece detenido en el tiempo, enclavado entre Galeana, Morelos y 16 de Septiembre. Al cruzar el umbral, el mundo exterior se desvaneció. El aire olía a algodón nuevo y a historia antigua. Este es el dominio de Nancy González Ortega y su legado de manos creativas.

Al entrar, el espectáculo era sobrecogedor. Colgando como galas de una reina, los trajes de tehuana de gala imponían su presencia. No son simples prendas; son arquitectura textil. Nuestras miradas se pierden en el resplandor, ese huipil de cabeza almidonado que parece una aureola, un sol hecho tela que enmarca el rostro con una majestuosidad sin igual.
Nancy, con la paciencia de quien explica un misterio sagrado, nos guia. Y platica cómo un grupo de mujeres, sus manos volando sobre la tela, da vida a estas obras de arte. "Fíjese en los bordados", dice señalando un huipil de gala. "Estas flores no son solo un adorno. Son la feminidad hecha símbolo, la fertilidad de nuestra tierra plasmada en hilo. Cada puntada es un pensamiento, una historia sobre la naturaleza, nuestra fe y los ciclos de la vida."
Observamos de cerca. El bordado con aguja de mano creaba relieves delicados y perfectos. El tejido con gancho forma encajes que imitan la espuma del mar. El poderoso bordado con máquina de cadenilla dibujaba líneas gruesas y seguras, contorneando flores y pájaros con una fuerza vibrante. Esto es ver la cosmovisión zapoteca materializarse en seda y terciopelo.




Pero Nancy y su equipo no viven solo en el pasado. Nos explica cómo, trabajando en redes, también elaboran prendas casuales, llevando un toque de su herencia a la vida diaria. Es la tradición en diálogo con el presente, un legado que se reinventa sin perder su esencia.
Al probarme el enagua y el huipil, sucede algo mágico. No se ve uno solo "disfrazada". Sino se siente el peso de la historia, la fuerza del liderazgo femenino que caracteriza a la mujer istmeña. Ese traje no es un disfraz; es una declaración. Al ponérselos, se ve que se envisten de una fuerza centenaria, la de las mujeres que caminan con la cabeza alta, dueñas de su destino y guardianas de su cultura.
Nuestra búsqueda a terminado. No solo habíamos encontrado un vestuario típico. Habíamos encontrado un pedazo del alma de Ixtepec, un tesoro custodiado por las manos de oro de Nancy González. Al salir de vuelta a la calle, el traje cuidadosamente empaquetado, el silbato del tren a lo lejos suena como un recordatorio: el Istmo está más conectado que nunca, listo para que el mundo venga a descubrir sus secretos, sus colores y la indomable belleza de sus tradiciones.
Si usted también quiere vivir esta experiencia:
Dónde: Galeana, entre Morelos y 16 de Septiembre, Ixtepec, Oaxaca.
Contacto: WhatsApp 9711702550