CHIAPAS: DRONES, CONSULES Y GRIETAS EN EL TABLERO DE LA 4T


Es la punta del ovillo de una madeja que mezcla militarización local, cooperación internacional opaca y la eterna tensión entre el discurso de la transformación y la realpolitik en el sureste mexicano.


por Luz del Alba BELASKO


La imagen es incómodamente simétrica. De un lado, el Secretario de Seguridad del Pueblo de Chiapas, Óscar Aparicio Avendaño; del otro, la cónsul de Israel en México, Hila Burg. Sonrientes, flanqueados por banderas, el protocolo diplomático sellando un encuentro que, en plena ofensiva sobre Gaza, es dinamita política pura. La foto, viralizada con furia por el geoestratega Alfredo Jalife —quien acusó al funcionario de “arrodillarse ante la cónsul genocida”—, no es un hecho aislado. Es la punta del ovillo de una madeja que mezcla militarización local, cooperación internacional opaca y la eterna tensión entre el discurso de la transformación y la realpolitik en el sureste mexicano.


¿Qué hace Israel en Chiapas? La pregunta del millón (de dólares)


La pregunta retórica de Jalife —"¿Qué le ofrece? ¿Armas, drones, adiestramiento, asesoramiento?"— tiene una respuesta más documentada de lo que el gobierno estatal admite. La presencia israelí en las policías mexicanas no es nueva, pero el caso chiapaneco tiene un sello particularmente sensible: es, según el movimiento internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), “el único estado de la República Mexicana que ha buscado asesoramiento israelí para reprimir a los movimientos indígenas”.

El dato es una acusación directa al corazón del discurso obradorista que reivindica a los pueblos originarios. El informe Militarismo israelí en América Latina detalla cómo el organismo de cooperación Mashav y la OEA han entrenado a mandos policiales en Guanajuato, Baja California y el Estado de México. Pero en Chiapas, la cooperación escala. No se trata solo de cursos anuales: el director de SIBAT (la agencia de cooperación en defensa del Ministerio de Defensa israelí), Mishel Ben Baruch, aterrizó en la entidad para reunirse con los mandos de seguridad. La foto de Aparicio Avendaño con la cónsul Burg es, en este contexto, la confirmación visual de un andamiaje de inteligencia y doctrina militar que opera lejos del reflector de las mañaneras.




Holkan vs. la realidad: El mito del dron 100% mexicano


El gobierno federal presume al Holkan, el dron fabricado por Sedena y la UNAQ, como emblema de soberanía tecnológica. Sin embargo, en la frontera de Chiapas con Guatemala, la realidad es más compleja y menos autárquica. La administración de Eduardo Ramírez Aguilar desplegó una flotilla de seis drones artillados con una transparencia que raya en la ostentación: capacidad de carga de 35 kilos, compatibles con ametralladoras calibre .223 y .308, 70 minutos de autonomía y un alcance de 50 kilómetros sin línea de vista.


Las autoridades locales justifican su uso en zonas rurales para evitar daños colaterales, con pilotos certificados por la propia Sedena. Pero la pregunta técnica es inevitable: si Israel, líder mundial en sistemas no tripulados (desde el Hermes hasta el Merkava), está asesorando en seguridad a Chiapas, ¿qué tanto de la doctrina de uso de estos drones —presentados como un salto tecnológico exclusivo de las Fuerzas Armadas— se incubó en esas reuniones diplomáticas? Un MQ-9 Reaper cuesta más de 16 millones de dólares; el presupuesto de Chiapas no da para eso. La alternativa no es un dron gringo, sino la transferencia de know-how israelí para adaptar tecnología civil a fines letales. Eso es, precisamente, lo que se vio en la frontera.


El “éxito” blindado y sus demonios: La FRIP en la cuerda floja


Los números oficiales cantan victoria: según datos de febrero de 2026, la franja fronteriza acumula más de seis meses sin homicidios, un logro atribuido al blindaje de 500 elementos, vehículos tácticos y los omnipresentes drones. Es la narrativa del "éxito pakal". Pero bajo el caparazón tecnológico, la criatura muerde.


Un elemento desertor de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), el cuerpo de élite comandado por Aparicio Avendaño, denunció corrupción interna y presuntos vínculos con el narco. Es el eterno virus de las policías mexicanas, ahora potenciado con esteroides tácticos. Como corolario, la FRIP protagonizó un incidente diplomático al ingresar con sus vehículos artillados en territorio guatemalteco durante una persecución. La soberanía nacional, esa bandera que se agita contra las injerencias, fue vulnerada por quien hoy se fotografía con consulados extranjeros para pedir asesoría.


No son solo balas y drones. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas ha alertado que la “pacificación” es un espejismo estadístico basado en la ocupación militar del territorio, no en el desmantelamiento de las estructuras criminales. En el estado que vio nacer al zapatismo como respuesta al olvido, la paradoja es brutal: para acabar con la violencia de los cárteles que despojan a los pueblos, se recurre a la tecnología y los instructores de un Estado acusado internacionalmente de genocidio contra el pueblo palestino.


¿Balcanización o sujeción?


La acusación de Jalife sobre la “balcanización” de Chiapas suena a hipérbole. Pero lo que sí revela esta trama es una fragmentación de la política exterior implícita. Mientras el gobierno federal condena en foros multilaterales el asedio a Gaza, un gobierno estatal de la 4T busca activamente el abrazo operativo de ese mismo Estado. No es esquizofrenia ideológica; es desesperación táctica ante un incendio —el de la disputa entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa— que amenaza con devorar la frontera sur.


El problema de fondo es la opacidad. ¿Cuánto cuesta esta asesoría? ¿Qué protocolos de uso de fuerza letal se están importando de un ejército que aplica la doctrina Dahiya en barrios civiles? La foto de la discordia no es una simple metedura de pata diplomática. Es la evidencia de que, en la búsqueda de seguridad a cualquier costo, ciertos gobiernos están dispuestos a hipotecar la congruencia histórica de la izquierda mexicana y, potencialmente, a abrir un nuevo capítulo de militarización indígena con instructores que vienen de la tierra ocupada de Palestina. 

El botón de "compartir" de Jalife, esta vez, no solo difundió un meme: destapó una caja de Pandora en el Triángulo Dorado de la geopolítica mexicana.


por Belasko Journaliste