En el semillero organizado por zapatistas, Gilberto López y Rivas denunció que el gobierno profundiza las políticas neoliberales
El evento reunió a más de 200 asistentes, entre ellos integrantes de la Comisión Sexta Zapatista, académicos, estudiantes y activistas de diversas regiones de México y el mundo. La convocatoria buscó generar un espacio de reflexión sobre las violencias estructurales que atraviesan el planeta, con especial atención a los territorios donde estas se expresan de manera más cruel.
Gilberto López y Rivas, reconocido antropólogo e integrante del Colectivo de Apoyo al Congreso Nacional Indígena, fue el primer ponente en tomar la palabra. Su intervención duró cerca de una hora en la que ofreció un diagnóstico del capitalismo contemporáneo como un sistema que opera mediante la guerra permanente contra la clase trabajadora, los pueblos originarios y la naturaleza.
López y Rivas planteó que la acumulación capitalista ha abandonado toda mediación pacífica para imponerse a través de la coerción directa.
"El Estado se sostiene con base en la coerción, la violencia y la represión civilizatoria, una especie de guerra generalizada contra la fuerza de trabajo, los pueblos, la ciudadanía y la sociedad civil", afirmó.
El antropólogo retomó el concepto zapatista de "tormenta" para describir la crisis sistémica actual, la cual no es considerada una metáfora ni una profecía, sino una posibilidad real de colapso civilizatorio.
Entre los factores que la componen mencionó el cambio climático, el agotamiento de materias primas, la pérdida de biodiversidad, los desplazamientos forzados masivos y el incremento de la mortandad por enfermedades curables, entre otros fenómenos verificables.
También habló sobre el terrorismo global de Estado, un concepto que propone para caracterizar las políticas de violencia ejecutadas por los aparatos imperialistas en el ámbito mundial.
"En el estudio y el análisis del terrorismo se ha enfatizado el terrorismo individual y el de grupos de todo el espectro político, obviando y dejando a un lado el papel del imperialismo estadounidense y los estados capitalistas", señaló.
Este terrorismo transnacional, explicó el ponente, cuenta con la complicidad de organismos internacionales y gobiernos que se autodenominan democráticos. Señaló que las 867 bases militares de Estados Unidos distribuidas por los cinco continentes constituyen la infraestructura física de este sistema de violencia global.
"Históricamente capitalismo y democracia son incompatibles", sentenció.
El antropólogo hizo un recorrido por las características de esta etapa del capitalismo que denomina recolonización. Este proceso implica la guerra de conquista de territorios, recursos naturales y seres humanos considerados desechables, así como la destrucción de la naturaleza.
"La lucha actual de los pueblos y las naciones se sitúa en el dicotómico posicionamiento por la vida o por la muerte", advirtió.
Sobre el caso mexicano, señaló que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación continúa y profundiza las políticas neoliberales de administraciones anteriores.
"El actual gobierno da continuidad a la acumulación capitalista por desposesión militarizada y necropolítica que las anteriores administraciones neoliberales pusieron en práctica", afirmó.
Definió la militarización como la asignación de misiones y competencias a las fuerzas armadas que no están contempladas en la Constitución y que corresponden a otras secretarías.
Enumeró algunas tales como la construcción de aeropuertos y tramos del Tren Maya, la administración de aduanas y puertos, la distribución de fertilizantes y libros de texto, y la realización de salvamento paleontológico y arqueológico.
"Hasta están haciendo ya salvamento paleontológico y arqueológico. Imagínense, inauguración de museos de sitio", comentó con ironía.
El gasto militar en México, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, se elevó a 6 mil 500 millones de dólares en 2019, duplicando la tasa de crecimiento mundial. Este incremento, explicó el antropólogo, forma parte de un proceso más amplio que incluye la inclusión del ejército en el Consejo Científico que planea la inversión gubernamental en investigación e innovación.
López y Rivas recordó que en 1999 presentó una demanda ante la entonces Procuraduría General de la República sobre la existencia de grupos paramilitares en Chiapas.
"Los grupos paramilitares son ilegales e impunes porque así conviene a los intereses del Estado", afirmó.
Explicó la táctica conocida como "yunque y martillo", utilizada en Chiapas, Guerrero y Oaxaca.
"El ejército y las instituciones policíacas adoptan la función de fuerzas de contención, o sea, el yunque, que permiten realizar la función de permanente hostigamiento de los grupos paramilitares, el martillo, contra el EZLN y sus bases de apoyo", detalló.
Esta estrategia fue aprendida en la Escuela de las Américas y ensayada previamente en Guatemala, y establece un vínculo directo entre los manuales de guerra irregular de la Secretaría de la Defensa Nacional y las violaciones de derechos humanos durante la guerra sucia, incluyendo las masacres de estudiantes, maestros y dirigentes populares.
"En la clase política de Morena y su entorno intelectual, si es que queda, quedaron atrás los afanes revolucionarios de quienes pretendieron transmutar las relaciones de explotación de la clase trabajadora mexicana y los sistemas de dominación basados en el capitalismo para establecer el socialismo", criticó López y Rivas a la clase política y su entorno intelectual.
El antropólogo acuñó el término "generación selfie" para describir a los sectores poblacionales moldeados por lo que denominó una dictadura mediática que impone un pensamiento único.
Esta generación, según su análisis, se caracteriza por ser dócil, obediente, competitiva, conformista, individualista y narcisista.
Frente a este panorama, López y Rivas hizo un llamado a la organización desde abajo.
"La estrategia de lucha y resistencia reiterada por los mayas zapatistas es la organización desde abajo, desde una izquierda que no renuncia a la construcción de mundos nuevos", afirmó.
Al final insistió en la necesidad de mantener vivo el pensamiento crítico.
"El pensamiento crítico, el vigía, que no agota su capacidad para vislumbrar los peligros que acechan a la humanidad, que no cae en la rutina y deja de notar los pequeños o grandes cambios de las realidades en las que estamos inmersos", expresó.
López y Rivas cerró su participación reafirmando su compromiso con las luchas populares.
"Para quienes por convicción política y vocación de vida hemos optado por la defensa de los derechos de la clase trabajadora y de los pueblos originarios", declaró.
Agregó una reflexión final:
"La utopía concreta sigue aquí en las múltiples resistencias que se registran en la territorialidad lacerada por estas violencias, en la terquedad de pensar el mundo a contracorriente".
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Fuente: López y Rivas, G. (2026). Terrorismo global de estado, militarización y recolonización de los territorios. Ponencia presentada en la Primera Sesión del Semillero "Guerra contra la Humanidad, las Poblaciones y la Naturaleza bajo Asedio", 20 de julio de 2026.